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Especialidades

Cirugía de Glaucoma

Diagnosticando el Glaucoma

Las personas con alto riesgo de glaucoma deberían tener un examen de dilatación de las pupilas de los ojos por lo menos cada dos años. Los médicos de los ojos utilizan varias pruebas para detectar el glaucoma; estas pruebas incluyen:



  • Tonometría mide la presión dentro del ojo. Ejemplos de tonómetros incluyen: 1) El soplo de aire o de tonómetro de no contacto que emite un soplo de aire. La presión del ojo se mide por la resistencia del ojo al aire. 2) El tonómetro de aplanamiento toca la superficie del ojo después de que el ojo se insensibiliza, y mide la cantidad de presión necesaria para aplanar la córnea. Este es el tonómetro más sensitivo, pero una córnea clara, con forma regular, se necesita para asegurar que funcione correctamente. 3) El método de incisión electrónico mide la presión por contacto directo con los ojos anestesiados con un instrumento tipo lápiz digital.
  • En la dilatación de pupila, gotas especiales temporalmente agrandan la pupila para que el médico pueda ver mejor el interior del ojo.
  • Prueba del campo visual mide toda la área vista del ojo mirando al frente hacia el documento recto, delante (central) y / o la visión lateral (periférica). Mide la luz más tenue vista en cada lugar examinado. Cada vez que un flash de luz es percibido, el paciente responde presionando un botón.
  • Una prueba de agudeza visual mide la visión a distancias diferentes. Mientras esta sentado a 20 pies del tablero de visión, al paciente se le pide que lea las graficas visuales estandarizadas con cada ojo, con y sin lentes correctivos.
  • Pachymetry utiliza un instrumento de onda ultrasónica para ayudar a determinar el espesor de la córnea y evaluar mejor la presión del ojo.
  • Oftalmoscopia le permite al médico examinar el interior del ojo mirando a través de la pupila con un instrumento especial. Esto puede ayudar a detectar daños en el nervio óptico causado por el glaucoma.
  • Gonioscopy le permite al médico ver la parte del frente del ojo (cámara anterior) para determinar si el iris está más cerca de lo normal a la parte posterior de la córnea. Esta prueba puede ayudar a diagnosticar el glaucoma de ángulo cerrado.
  • Imagen de nervio óptico ayuda a documentar cambios del nervio óptico a través del tiempo. Las técnicas de imágenes del nervio incluyen escaneo de polarimetría láser (GDx), el escaneo “confocal” de oftalmoscopia láser (Heidelberg Retinal Tomograph II o TRH) y la tomografía de coherencia óptica (OCT). Las tres técnicas son indoloras y no invasivas. Un médico determinará qué método(s) usar.

El glaucoma es una enfermedad ocular causada por el aumento de la presión intraocular, que ocasiona una atrofia del nervio óptico y, como consecuencia, la reducción del campo visual, que lleva al paciente a la ceguera irreversible si el cuadro no se controla.

 

La forma más común se llama glaucoma crónico simple y afecta a un porcentaje variable de la población, que va del 1% al 10%, y cuya incidencia aumenta a partir de los 40 años de edad.


Tiene por lo general un curso asintomático y cuando es detectado en la consulta, casi siempre está en un estado avanzado y con gran deterioro de la agudeza visual. La mayor parte de los pacientes afectados no se dan cuenta que padecen dicha afección porque el glaucoma es una enfermedad indolora y que, al inicio, no produce ninguna sintomatología. La pérdida de visión es lenta, progresiva e irreversible.


El diagnóstico y tratamiento precoz son cruciales para evitar daños visuales serios.


El glaucoma es una enfermedad muy prevalente entre la población general, fácil de diagnosticar cuando ya ha aparecido pero muy difícil de detectar precozmente. De hecho, el 30 por ciento de los pacientes con glaucoma tienen la tensión ocular normal. Se trata de una patología muy complicada que exige una gran especialización.

No existe ninguna medida preventiva, aunque se sabe que el tabaquismo contribuye a lesionar el nervio óptico.
    El glaucoma es una enfermedad ampliamente difundida en todos los países y es una de las primeras causas de ceguera en el mundo.

¿Qué es la PRESIÓN INTRAOCULAR?


Para entender qué es el glaucoma, debemos saber que el ojo está relleno de un líquido transparente llamado humor acuoso, que se produce constantemente en su interior. Este líquido sale a través de un sistema de desagüe llamado trabeculum, y es drenado por el sistema venoso hacia el exterior del ojo. De esta forma, siempre hay la misma cantidad de humor acuoso dentro del ojo, con lo que se mantiene una presión intraocular, que en personas sanas oscila de 10 a 21 mmHg.


Si el desagüe se bloquea total o parcialmente, como el ojo es una cavidad cerrada y el líquido se sigue produciendo, aumenta la presión en su interior por encima de 21 mmHg y aplasta a las pequeñas arterias que nutren el nervio óptico destruyendo algunas de sus fibras por falta de oxígeno y alimento.

¿Qué es el NERVIO ÓPTICO?  


El ojo contiene un sistema óptico similar al de una cámara fotográfica, que enfoca y capta las imágenes del exterior. Estas imágenes quedan impresionadas en la retina, que actúa como una película fotográfica. El nervio óptico es un haz de fibras nerviosas que unen la retina con el cerebro transportando los impulsos nerviosos al cerebro, donde se transforman en las imágenes que vemos. El nervio óptico es, por lo tanto, el cable eléctrico que une el ojo con el cerebro, y sin él no es posible la visión.


Las células de la retina transforman la luz en señales que después son enviados al nervio óptico. En realidad, la estructura es un cable de 1,2 millones de fibras nerviosas aproximadamente. Una capa de células, denominada ganglio retinal, se encuentra en la parte anterior final del cable del nervio óptico; recibe señales de la retina y las transmite al cerebro, el cual interpreta estas señales como imágenes.

¿Qué DAÑOS CAUSA EL GLAUCOMA?     


Cuando el sistema de desagüe del humor acuoso se bloquea total o parcialmente, la presión intraocular aumenta por encima de 21 mmHg. Este aumento de presión comprime mecánicamente el nervio óptico y los vasos sanguíneos que lo alimentan, lo que provoca la atrofia del nervio óptico.
 
Inicialmente, esta atrofia causa la pérdida de la visión periférica, sin dolor y manteniendo una agudeza visual normal. Pero la enfermedad avanza y algunos pacientes se dan cuenta que no ven los objetos hasta que no los tienen delante, debido a que han perdido la visión periférica. En estados avanzados, las personas ven como a través de un túnel, es decir, conservan la visión central pero pierden la visión lateral (se reduce el campo visual). Otros no se dan cuenta hasta que la enfermedad está tan avanzada que llega a afectar también la visión central, y se produce la ceguera.

 

La visión que se pierde por un glaucoma no se puede recuperar ya que la atrofia del nervio óptico es irreversible. Cuando un paciente padece esta enfermedad, lo único que se puede hacer es conservar la visión que le queda, por ello, son tan importantes el diagnóstico y el tratamiento precoz.

¿Qué personas tienen RIESGO DE PADECER GLAUCOMA?
   
Todos podemos padecer glaucoma. Esta enfermedad es más frecuente en personas miopes. El grupo de mayor riesgo esta representado por personas mayores de 40 años y aquéllas que tienen algún familiar afectado de glaucoma, debido a su carácter familiar y hereditario.

Investigaciones recientes han identificado 16 mutaciones en el denominado gen del glaucoma de ángulo abierto (GLC1A) que produce en exceso una proteína pegajosa denominada miocilina, la cual obstruye la red trabeculada de drenaje.
Las personas con estos defectos genéticos a menudo desarrollan una presión alta cuando son jóvenes, más que aquellos con glaucomas estándares. Otro gen denominado LMX1B causa una alteración denominada síndrome de patela, que se caracteriza por un desarrollo anormal de los tejidos de las uñas, los codos y las rodillas y se considera también que es la causa de algunos casos de glaucoma.

SÍNTOMAS


Los más característicos son :
• Visión de moscas volantes o centelleantes
• Perdida de visión lateral o periférica
• Dolor en el ojo
• Dolor de cabeza
• Visión borrosa
• Visión de halos tipo arco iris
• Nauseas y vómitos
• Ceguera

¿Cómo se PREVIENE?


La prevención del glaucoma consiste en visitar periódicamente al oftalmólogo, quien mediante una correcta y precisa exploración, que no causa ningún dolor, medirá la presión que existe dentro del ojo y mirará con una luz el interior del mismo para ver si el nervio óptico está sano o no. Además, el oftalmólogo realizará pruebas del campo visual para descubrir los ya posibles puntos ciegos. El control de la presión ocular se debe realizar una vez al año, a partir de los 40 años, aunque no exista ningún síntoma.

Cirugía  De Catarata con Facoemulsificación y Lentes Intraoculares

Facoemulsificación con implante de lente intraocular.



 

¿Qué es?
La técnica para operar la catarata se llama facoemulsificación de la catarata y consiste en el uso de ultrasonidos para fragmentar la catarata.
Esta técnica se puede llevar a cabo realizando una incisión de unos tres milímetros, a través de la cual se extrae el contenido opaco del cristalino. El saco que lo envuelve se deja dentro del ojo. Es frecuente usarlo para colocar en su interior una lente intraocular que sustituya a la lente natural, evitando así la corrección con gafas gruesas.
¿En qué casos se realiza?
El mejor momento para operar una catarata es cuando la disminución de visión provocada por la catarata interfiere en las actividades cotidianas del paciente. Antiguamente las cataratas no se operaban hasta que el paciente estaba prácticamente ciego. En algunas ocasiones, se recomienda la cirugía con un objetivo fundamentalmente refractivo: en pacientes con presbicia, miopía o alta hipermetropía, la cirugía del cristalino con implante de lente intraocular no sólo les permite mejorar su visión sino que, al mismo tiempo pueden prescindir de sus gafas o lentes de contacto para muchas de sus actividades diarias.
Exámenes previos
El oftalmólogo dispone de aparatos de exploración que permiten detectar el tipo de catarata, su tamaño y localización, la indicación quirúrgica y el pronóstico. Las pruebas que se realizan a los pacientes consisten en un test de la agudeza visual, la toma de la tensión ocular, la exploración del fondo del ojo y la biometría. Además, muchas veces también se realiza una OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), que es una prueba de exploración que resulta muy útil para la indicación de cirugía de la catarata, especialmente en pacientes diabéticos y, en general, para el seguimiento de todos los operados. La OCT también sirve para detectar otras patologías que afecten a la retina.
Durante la intervención
La cirugía de catarata dura unos diez minutos. En general se realiza con anestesia tópica, es decir, gotas anestésicas, por lo que no es necesario tapar el ojo al finalizar la intervención, y el paciente puede ver con él cuando sale del quirófano.
Se requiere la colaboración del paciente para mantener la mirada en la luz del microscopio. Cuando esto no sea posible, o en algunos casos de cataratas especiales, se anestesia también la zona de alrededor del ojo, con anestesia local. En este caso, el paciente llevará el ojo tapado durante varias horas después de la intervención.
Precauciones
El paciente que se ha operado de catarata puede hacer vida normal tras la operación, aunque al principio su visión no sea perfecta. Durante los primeros días debe evitar ejercicios físicos que supongan movimientos bruscos o violentos. Es muy importante no frotarse los ojos.
A la hora de dormir, es preferible evitar ponerse boca abajo. También es importante que use gafas de sol para salir a la calle, ya que le ayudarán a proteger el ojo y evitar el deslumbramiento, algo frecuente tras la intervención.
Riesgos
Todos los tipos de cirugía conllevan algún riesgo. Los resultados de la cirugía de catarata son, hoy en día, excelentes, y la recuperación visual suele ser rápida y satisfactoria tras la intervención. En cualquier caso, nunca se pueden garantizar los resultados en un 100%.

Transplante Corneal

El transplante de córnea, también denominado queratoplastia, consiste en la sustitución de parte o de todo el tejido corneal del paciente por un injerto procedente de un donante fallecido. La córnea es una de las lentes del ojo, que se encuentra situada en la parte anterior y externa del mismo. Se encuentra en contacto directo con el aire ambiental, estando protegida por la secreción lagrimal y por los párpados. Debido a su situación, la córnea es vulnerable frente a traumatismos directos en el rostro y también se ve más expuesta a procesos inflamatorios o infecciosos.
Su elevada calidad óptica y su extraordinaria transparencia deben ser preservadas para que la visión no quede afectada. Cualquier opacidad o deformación en ella puede dar lugar a sombras o aberraciones que dificultan o impiden la visión.
¿En qué situaciones se realiza el trasplante corneal?
El trasplante de córnea está indicado en aquellos casos en los cuales el tejido corneal del paciente ha perdido su transparencia y no permite una adecuada visión. Este es el caso de procesos inflamatorios o infecciosos que provocan cicatrices en la córnea o de enfermedades degenerativas que alteran su estructura.
Existen además otras circunstancias en las que puede precisarse un transplante de córnea, tal es el caso de las deformaciones corneales importantes (la más frecuente es el queratocono), lesiones traumáticas con pérdida de estructura, inflamación de los tejidos corneales que no responden a tratamiento, etc.
¿Qué características debe tener un donante de córnea?
No todas las córneas pueden ser trasplantadas. A continuación comentamos algunas de las contradicciones que impiden la donación de las córneas:
• Donante fallecido por causa desconocida.
• Algunas infecciones del donante, como: VIH, hepatitis vírica, sífilis, etc.
• Enfermedades transmisibles del sistema nervioso central, como la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, leucoencefalopatía multifocal progresiva, etc.
• Enfermedades tumorales como la leucemia o el linfoma.
• Enfermedades de los ojos como cáncer, infecciones o inflamaciones activas o lesiones corneales.
¿En qué consiste la técnica quirúrgica?
La operación consiste en la extracción de la córnea del paciente y su sustitución por una córnea sana procedente de un donante cadáver. Esta se fija al ojo del receptor suturándola al borde que queda de la córnea una vez retirada su parte central. Estas operaciones se realizan mediante instrumentos quirúrgicos de alta precisión. Es necesario calcular con exactitud las presiones de la sutura en cada sector de la córnea para que todos los puntos tengan una tensión aproximada y no se produzcan deformaciones de la córnea que originen un astigmatismo.
En los casos en los que el paciente tiene también cataratas en el cristalino, suele aprovecharse también esta intervención para su extracción y sustitución por una lente intraocular.
Una vez realizada la operación, la visión inicialmente puede no ser muy buena debido a las tracciones de los puntos sobre la córnea. Estos puntos se irán retirando de forma paulatina durante meses. En este periodo suele ser necesaria la corrección mediante lentes graduadas.
La sutura empleada en este tipo de cirugía pueden percibirse en la observación de cerca del ojo, aunque por su extrema delgadez suelen pasar desapercibidos para otras personas.
¿Qué complicaciones pueden aparecer en este tipo de cirugía?
Como cualquier procedimiento quirúrgico, el transplante de córnea no está exento de riesgos. Aunque en pequeño porcentaje, pueden surgir infecciones, hemorragias, problemas derivados de la anestesia, etc. El rechazo al transplante es también una complicación temida en este tipo de operación.
¿Es posible que se produzca un rechazo del transplante?
Por fortuna, la cornea está compuesta por un tejido ausente de vasos sanguíneos, por lo que las posibilidades de rechazo son menores que para otros órganos. La probabilidad de rechazo es mayor durante el primer año y va decreciendo durante los años siguientes.
Entre los síntomas que deben alertar acerca de un posible rechazo, se incluyen el enrojecimiento y dolor ocular, así como la disminución de la visión. Ante cualquiera de estos síntomas el paciente debe acudir a su médico para que descarte un posible rechazo.
Una vez confirmada la existencia de rechazo del transplante, se administrará un tratamiento farmacológico que tiene como finalidad controlarlo.

Cirugía de Párpados

Es una intervención que se lleva a cabo para reparar los párpados superiores hundidos o caídos (ptosis).
Descripción
El párpado caído o hundido se presenta en forma natural con el aumento de la edad, sin embargo, algunas personas nacen con este rasgo o desarrollan enfermedades, como la miastenía grave, que lo causan.
Una cirugía de párpados o blefaroplastia generalmente se lleva a cabo mientras usted está despierto. Le administran un medicamento para aliviar la ansiedad. El cirujano inyectará un anestésico alrededor del ojo, de tal manera que usted no sienta dolor durante la cirugía.
El cirujano hará pequeñas incisiones en los pliegues o dobleces naturales de los párpados y luego retirará cualquier piel flácida y tejido graso sobrantes. Después de templar los músculos del párpado, el cirujano coloca puntos de sutura en el área.
La cirugía de reparación del párpado rara vez requiere hospitalización. Se efectúa en un consultorio médico o como cirugía ambulatoria en un centro médico.
Indicaciones
La cirugía de párpados es necesaria para aquellas personas que tienen el párpado demasiado caído y que interfiere con la visión.
Algunas personas se someten a esta cirugía para mejorar su apariencia y en este caso se denomina cirugía electiva o estética. La cirugía de párpados puede realizarse sola o junto con otra cirugía facial, como levantamiento de cejas o estiramiento facial.
La cirugía de párpados no quita las arrugas alrededor de los ojos, ni levanta las cejas caídas, ni tampoco elimina los círculos oscuros debajo de los ojos.
Riesgos
Los riesgos de una cirugía de párpados pueden ser:
• Daño al ojo o pérdida de la visión (infrecuente).
• Dificultad para cerrar los ojos al dormir (rara vez es permanente).
• Visión borrosa o doble.
• Hinchazón temporal de los párpados.
• Pequeñas manchas blancas después de que los puntos sean retirados.
• Cicatrización lenta.
• Curación o cicatrización desigual.
Los problemas médicos que hacen más riesgosa la blefaroplastia son:
• Diabetes.
• Ojo reseco o producción insuficiente de lágrimas.
• Cardiopatía o trastornos vasculares.
• Hipertensión arterial u otros trastornos circulatorios.
• Problemas tiroideos tales como hipotiroidismo y enfermedad de Graves.
Los riesgos de cualquier anestesia abarcan:
• Problemas respiratorios
• Reacciones a los medicamentos
Los riesgos de cualquier cirugía abarcan:
• Sangrado
• Infección
Expectativas después de la cirugía
Las cicatrices pueden quedar un poco rosadas durante 6 meses o más después de la cirugía, pero finalmente se desvanecerán dejando una línea blanca y delgada casi invisible. La apariencia de lucir más alerta y juvenil puede durar años y estos resultados son permanentes para muchas personas.
Convalecencia
Generalmente, usted puede irse para la casa el día de la cirugía. Antes de su salida, el médico o el personal de enfermería le cubrirán los ojos y párpados con un ungüento y un vendaje. Los ojos pueden sentirse tensos y doloridos a medida que el efecto de la anestesia desaparece; sin embargo, el malestar se controla fácilmente con analgésicos.
Mantenga la cabeza elevada lo más que se pueda durante varios días y coloque compresas frías sobre el área para reducir la hinchazón y los hematomas.
El médico puede recomendar gotas para los ojos con el fin de disminuir el ardor o la picazón.
Usted debe ser capaz de ver bien después de 2 a 3 días. No use lentes de contacto durante al menos 2 semanas. Reduzca las actividades al mínimo durante 3 a 5 días y evite las actividades vigorosas que eleven la presión arterial, incluyendo levantamiento de objetos pesados, agacharse y deportes fuertes, durante aproximadamente 3 semanas.
El médico retirará los puntos de sutura de 2 a 7 días después de la cirugía. Usted presentará algunos hematomas o moretones, los cuales pueden durar de 2 a 4 semanas. Durante las primeras semanas, se puede notar un aumento en las lágrimas, aumento de la sensibilidad a la luz y al viento, al igual que cambios temporales de visión, como visión borrosa o visión doble.

Cirugía de conjuntiva:  Pterigion

¿En qué casos se realiza?
Cuando el pterigion produce molestias al paciente o aumenta de tamaño hasta acercarse o ocupar la zona pupilar, provocando un astigmatismo o impidiendo la visión, es necesaria una cirugía.
Exámenes previos
Exploración oftalmológica completa.
Durante la intervención
Se utiliza anestesia local. El ojo es abierto con un separador. Se coloca bajo un microscopio y se pide al paciente que dirija la visión hacia un punto determinado. Al paciente se le protege con un campo estéril, pero podrá respirar y hablar normalmente. El autoinjerto significa que una pequeña porción de su conjuntiva será colocada en el sitio en donde se realiza la escisión del pterigion  Se colocarán suturas absorbibles o se utilizaran adhesivos tisulares (pegamentos biológicos) para evitar el uso de suturas.

RETINA CLINICA (MÁCULA)

La degeneración macular relacionada con la edad (AMD, por sus siglas en inglés) es una enfermedad asociada con el envejecimiento que gradualmente destruye la visión central y el detalle de la imágenes. La visión central hace falta para ver con claridad y para realizar tareas diarias como por ejemplo leer y conducir.

La degeneración macular afecta la mácula, la parte del ojo que permite ver los detalles pequeños. La degeneración macular no causa dolor.

En algunos casos, la degeneración macular relacionada con la edad avanza tan lentamente que las personas no notan cambio alguno en su visión. En otros casos, la enfermedad progresa más rápidamente y puede causar una pérdida de la visión en ambos ojos. La degeneración macular es una de las causas principales de la pérdida de visión en los norteamericanos mayores de 60 años.

Existen dos tipos de degeneración macular relacionada con la edad: la húmeda y la seca.

La mácula está localizada en el centro de la retina, el tejido sensible a la luz situado en el fondo del ojo. La retina inmediatamente convierte la luz o una imagen en impulsos eléctricos y envía estos impulsos, o señales nerviosas, al cerebro.

Corrección Láser de Miopía y Astigmatismo

La cirugía refractiva es una microcirugía ocular de gran precisión. El objetivo principal es modificar la anatomía del ojo, especialmente de la córnea. De esta forma se busca disminuir el “error refractivo” del paciente y, como consecuencia, eliminar y/o reducir la dependencia de anteojos o lentes de contacto en el usuario.

​Para sentirse BIEN, debe estar SEGURO..! 

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